
El Supremo Tribunal Federal de Brasil sentenció este jueves al expresidente Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión por haber encabezado una trama golpista tras perder las elecciones de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
La decisión fue adoptada por cuatro votos contra uno. El juez Alexandre de Moraes, relator del caso, leyó el fallo: “En resumen, 27 años y tres meses de pena privativa de libertad”.
El juicio histórico
El proceso judicial involucró a Bolsonaro y a otros siete excolaboradores, entre ellos exministros y antiguos jefes militares, acusados de delitos contra la democracia como intento de golpe de Estado, organización criminal y deterioro del patrimonio protegido.
Según la Fiscalía, la conspiración comenzó en junio de 2021, cuando el entonces presidente lanzó una campaña de descrédito contra el sistema electoral. El plan, que incluso contemplaba un supuesto intento de asesinato contra Lula, no llegó a ejecutarse por la falta de apoyo de la cúpula militar.
La jueza Carmen Lúcia y el magistrado Cristiano Zanin se sumaron este jueves a la mayoría que ya había votado por la condena, sellando el resultado. El único voto disidente fue el de Luiz Fux, quien sostuvo que no había pruebas suficientes para condenar a Bolsonaro.
Bolsonaro en arresto domiciliario
El exmandatario, de 70 años, permanece bajo arresto domiciliario desde agosto. Este jueves fue visto en el patio de su casa en Brasilia antes de la lectura de la sentencia. Tiene previsto someterse a un procedimiento médico menor en los próximos días, con autorización judicial.
Debate en Brasil
El fallo divide a la sociedad brasileña. Mientras sectores celebran el veredicto como una defensa del Estado de derecho, seguidores de Bolsonaro lo califican de juicio político.
El juez Flávio Dino advirtió que los delitos juzgados no son susceptibles de amnistía, en medio de la presión de legisladores bolsonaristas que buscan impulsar un perdón en el Congreso.
Impacto político
Con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2026, la condena sacude el escenario político. Lula, de 79 años, ya dejó abierta la posibilidad de buscar la reelección. Bolsonaro, pese a estar inhabilitado, había insistido en su intención de volver a competir.
La tensión se traslada también al plano internacional: el presidente estadounidense Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil bajo el argumento de que su aliado político enfrenta una “caza de brujas”.





